El ministro Frigerio les anticipó que auditarán sus esquemas de recaudación. Y que la discusión estará ligada a una reforma en la coparticipación. Popone que haya premios y castigos.

En el punto ciego que quedó entre la salida de Alfonso Prat Gat y el tránsito de Nicolás Dujovne, Rogelio Frigerio exploró con los gobernadores un tema tabú que Mauricio Macri quiere en el menú de reformas del 2017.

El martes pasado, el ministro del Interior anticipó a mandatarios -y vices- la intención de discutir un asunto monumental: el régimen de copartipación de impuestos que este año repartirá $750 mil millones entre las 23 provincias y la Capital.

El lado B del asunto es menos amable. El Gobierno quiere auditar el modo en que recauda cada provincias para, sobre esa base, determinar la solidez fiscal de las distintas provincias.

“Hay provincias que tienen los valores de Impuestos Inmobiliario quietos desde 2005” le dijeron a Clarín en Gobierno y remitieron, como contracara, a la “altísima presión tributaria” de otras administraciones.

“Algunas no se preocupan por recaudar, otras están en guerra comercial y hasta arman aduanas interiores” plantean desde el Gobierno. Sin decirlo, anticipan que las provincias deberán corregir sus esquemas de ingresos propios.

El análisis de esa variable -lo que recaudan y lo que podrían recaudar- ligado a la “calidad del gasto” son el eje de la reforma del régimen de Coparticipación que apura Frigerio y que incluye la idea de pasar de “coeficientes fijos” a porcentajes variables.

Frigerio abordó a los gobernadores en un contexto manso. Un convenio que traspasa a las gobernaciones $3000 mil millones que ahora son retenidos por AFIP, luego del tironeo por Ganancias en la que Macri y los caciques fueron socios. No por amor sino por espanto: el incierto costo fiscal de proyecto Massa-Kicillof.

Lo charló con los peronistas Juan Schiaretti (Córdoba), Domingo Peppo (Chaco), el salteño Juan Manuel Urtubey, la fueguina Rosana Bertone, Juan Manzur de Tucumán y Gustavo Bordet de Entre Ríos. Estuvieron también el neuquino Omar Gutiérrez y el radical misionero Hugo Passalacqua. Diego Santilli, vicejefe porteño y varios vicegobernadores completaron la mesa pero faltó, con aviso, María Eugenia Vidal que se vio después con Frigerio.

Además del jefe de la AFIP, Alberto Abad, Frigerio sentó a su propia triada: Sebastian García De Luca, Alejandro Caldarelli y Paulino Caballero, scrum que ausculta números y política en las provincias.

Ante los gobernadores el ministro pidió apurar, supo Clarín, la conformación del “grupo técnico” que integrarán los ministros de Economía provinciales y funcionarios nacionales para discutir la reforma.

“Si vamos a discutir sobre coparticipación, primero tenemos que saber qué porcentaje habrá para repartir” dijo Schiaretti y puso el foco en un asunto primordial.

En la actualidad, el 31% de los fondos recaudados se distribuye entre las provincias. Ahí se incluye lo que recauda ANSeS. El oficialismo prefiere hacer el cálculo excluyendo ANSeS para que lo coparticipable trepe a 42%.

Schiaretti avisó que si esa “torta” no se agranda, cualquier reforma será inviable. Por el tipo de ley, si una de las 24 jurisdicciones se niega la reforma no puede avanzar.

“Ninguna provincia va a recibir menos de lo que viene recibiendo” avisan desde Interior y admiten que o Nación o ANSeS tendrán que ceder una parte.

En estas semanas, Frigerio decidirá si crea una Comisión de Reforma de la Ley de Coparticipación, la 23.548, normativa rígida votada el 7 de enero de 1988 que y acumula una colección de parches.

El gobierno no detecta gobernadores reacios al cambio. Pero están seguros que hay varios que empujan la reforma y mencionan a Schiaretti, Alfredo Cornejo de Mendoza y Vidal, entre otros, provincias que consideran que su participación en el reparto de los ingresos es injusta.

El esquema que Frigerio y su equipo presentarán a los ministros incluye el análisis de dos variables: el nivel y la calidad del gasto de las provincias y, a la vez, la “capacidad fiscal” de cada una. “Ya sabemos lo que recauda cada provincia, queremos determinar cuánto podría recaudar y si puede mejorar” puntualizan en Gobierno.

El modelo que abandona los “coeficientes fijos” iría ligado a eso: la variación de ingresos podría atarse, entre otros indicadores, a la mejora de la recaudación de cada provincia.

​”Las provincias tienen que ordenar sus esquemas tributarios pero la Nación también” admiten en Gobierno y recuerdan que en el Congreso comenzará a funcionar una Bicameral de Reforma Tributaria federal.

Fuente: Clarin

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